Parece un chiste, pero es una realidad meteorológica: nos espera un fin de semana donde lloverá a cántaros pero el calor nos hará sudar la gota gorda. Un área de inestabilidad atmosférica en combinación con un canal de baja presión mantendrá el ambiente muy caluroso en la región. El cielo se verá mayormente cubierto de nubes el viernes y sábado, dándonos una pequeña tregua visual el domingo al pasar a medio nublado, aunque la radiación solar de 800 a 1,000 watts/m2 y el índice UV de 8 a 10 unidades seguirán siendo de cuidado.
Las precipitaciones no se harán del rogar y se espera el potencial de ocurrencia de lluvias acompañadas de tormentas eléctricas y rachas de viento de hasta 40 km/h del este y sureste. El viernes y el sábado las nubes descargarán su fuerza desde antes del mediodía, extendiéndose por la tarde y noche; en cambio, el domingo el agua nos visitará únicamente por la tarde. Los acumulados de lámina de agua precipitada variarán en intensidad, dejando caer una buena cantidad de líquido sobre la capital y los municipios.
Hablemos de las temperaturas, porque están de espanto. Los amaneceres serán templados con mínimas de 24°C a 26°C, pero las máximas oscilarán entre los 30°C a 34°C en la costa y de 32°C a 36°C en la ciudad de Mérida y el interior del estado durante el viernes y sábado, subiendo aún más el domingo. Con la humedad máxima al tope entre 90% y 100% temprano y bajando a un rango de 55% a 65% por la tarde, la sensación térmica se disparará entre los 39°C y unos impresionantes 47°C el último día de la semana.
Ante este panorama de tormentas y vientos fuertes, te sugerimos revisar los árboles cercanos a tu hogar y podar las ramas que puedan tocar cables eléctricos. Si te encuentras manejando durante la lluvia intensa, estaciónate en un lugar seguro hasta que pase lo peor y evita cruzar calles inundadas que puedan dañar tu vehículo o esconder baches profundos. Mantente informado a través de los canales oficiales y cuida a tus mascotas, asegurándote de que tengan un lugar seco y protegido donde resguardarse del agua y los truenos.













