La planta de separación de residuos inorgánicos de Mérida se encuentra en un proceso de revisión tras una reciente sesión de Cabildo. La empresa responsable ha manifestado que el procedimiento iniciado el pasado 17 de abril debe apegarse estrictamente a la normativa legal y transparencia vigente.
Al respecto, el director de la empresa, Ramón Ugalde, enfatizó que este acto es el inicio de un análisis sobre el lugar, las instalaciones y la capacidad de la infraestructura existente. La planta representa un activo estratégico para el municipio al ser la única en el estado dedicada a la separación de residuos.
La directiva de SAU sostiene que siempre han mantenido una política de puertas abiertas y transparencia total con las autoridades municipales. Prueba de ello es que las instalaciones fueron visitadas previamente y todas las dudas técnicas y operativas fueron solventadas satisfactoriamente por el equipo especializado de la firma.
Sin embargo, el proceso ha generado suspicacia debido a la conformación de la Comisión Especial encargada de dictaminar la revocación. Según el texto difundido, hubo solicitudes de diversas fuerzas políticas para formar parte de este grupo de trabajo que, lamentablemente, no fueron atendidas en su totalidad por la autoridad.
Este hecho ha llevado a SAU a convocar a la sociedad civil y a otros empresarios a mantenerse alerta sobre el rumbo que tome este juicio administrativo. Para la organización, no se trata solo de una concesión, sino de defender la certeza jurídica que ha protegido históricamente a la inversión en Mérida.
La empresa subraya su identidad yucateca y su trayectoria de más de tres décadas cumpliendo puntualmente con las normas ambientales aplicables. A pesar de no compartir los fundamentos de la autoridad para este procedimiento, manifiestan su respeto institucional por la posición del Ayuntamiento de Mérida.
En un cierre contundente, la empresa reveló que el Ayuntamiento ha dejado de cubrir los pagos por el servicio de separación y diversas obligaciones. No obstante, SAU reafirmó su decisión de seguir invirtiendo y operando, convencidos de que Mérida debe ser un ejemplo nacional de aprovechamiento de residuos.














