Advertisement

Sin espacio para caminar en aceras por exceso de vendedores ambulantes en el centro de Mérida, mientras el mercado de San Benito se vacía.

Compartir

SIN ESPACIO PARA CAMINAR EN ACERAS Y CALLES DEL CENTRO DE MÉRIDA

Locatarios y transeúntes denuncian que muchos puestos ambulantajes saturan tanto los espacios públicos que bloquean las aceras, los pasos peatonales y tapan las entradas a locales comerciales y a los mismos mercados, particularmente al San Benito, mientras en el interior de dicho mercado los locatarios miran los pasillos cada vez más desiertos. El discurso oficial presume operativos y “reestructuración integral”, pero en la práctica el ambulantaje crece, los locales cierran y el flujo de clientes no repunta. La brecha entre boletín y realidad se hace más evidente cada semana.

San Benito arrastra años de mala planeación. Nació como proyecto estrella y hoy carga la etiqueta de elefante blanco. Con cientos de espacios irregulares y una competencia informal que ocupa banquetas y accesos, el comerciante formal siente que pelea solo. La promesa de orden no alcanza cuando la estrategia no logra devolver vida al recinto ni generar un atractivo que invite a entrar.

Locatarios advierten que no basta con anuncios ni mesas de diálogo: se necesita una intervención de fondo que rescate el corazón comercial del Centro. Pero mientras el Ayuntamiento parezca más cómodo en fiestas populares que en la solución estructural, el mercado seguirá sobreviviendo entre cortinas bajas y ventas a la mitad. Y eso, en una ciudad que presume orden, pesa más que cualquier espectáculo.