El brote de hantavirus en Cabo Verde ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de vigilancia epidemiológica. El virus, que pertenece a la familia Bunyaviridae, presenta una dificultad diagnóstica que puede retrasar las intervenciones necesarias para salvar la vida de los pacientes infectados en alta mar.
Según información compartida por Imagen Radio, el doctor Francisco Moreno señaló que el cuadro clínico inicial carece de señales de alerta específicas. Al presentarse simplemente como un estado febril, muchos pacientes podrían ignorar la gravedad del asunto hasta que la filtración de líquido en los pulmones, conocida como edema, comienza a manifestarse de forma crítica.
El daño colateral del virus ocurre en el sistema circulatorio, donde la destrucción de los capilares provoca que la sangre pierda su parte líquida hacia los tejidos pulmonares. El especialista advirtió que la mitad de la sangre puede terminar en los pulmones, provocando una insuficiencia respiratoria que, de no ser atendida con soporte médico, conduce inevitablemente a la muerte.
La variante detectada, denominada Andes, es especialmente preocupante por su capacidad de transmisión interhumana. Mientras que otros hantavirus requieren la presencia de roedores, esta cepa permite que el patógeno se propague entre convivientes cercanos, lo que justifica las estrictas cuarentenas impuestas a las embarcaciones afectadas.
Para confirmar un caso, es necesario detectar el ARN del virus mediante pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR). El doctor Moreno enfatizó que estas pruebas inmunológicas son la única vía para establecer un diagnóstico certero ante la ambigüedad de los síntomas físicos que el paciente muestra durante los primeros días de la infección.
En un esfuerzo coordinado, la OMS anunció que el MV Hondius será recibido en las Islas Canarias para un manejo clínico avanzado. La doctora Maria Van Kerkhove confirmó que el objetivo es trasladar a los pasajeros a un entorno donde puedan ser monitorizados con tecnología de punta que no está disponible actualmente en la zona donde se encuentra fondeado el barco.
El Gobierno español ha tomado el liderazgo del rescate, argumentando una obligación legal y moral, especialmente debido a la presencia de ciudadanos españoles a bordo. El Ministerio de Sanidad aclaró que la llegada se producirá en unos días, tiempo durante el cual el ECDC filtrará quiénes pueden viajar y quiénes deben ser hospitalizados de inmediato. Una vez que la embarcación atraque en Canarias, se iniciará una fase de revisión exhaustiva articulada con organismos europeos. Los pasajeros serán atendidos y, tras descartar riesgos de contagio, trasladados a sus países, asegurando que el proceso cumpla con todos los estándares de bioseguridad exigidos por la comunidad internacional.













